Entre Notas

¡Hola chicos! Poco a poco iré subiendo una serie de escritos, para que me vayan conociendo mejor. Los escritos no están basados en mi vida, pero sí tendrán cosas relacionadas a mí. Por ejemplo éste, la chica es flautista y a pesar de que no soy la mejor, también toco flauta traversa. 

Ésta es una historia original de RaqHerrera (Dioniso) creada para "El Olimpo Entre Libros". Si van a compartir, por favor dar créditos.
Portada por: Melissa Lira.


Parte I.

Por: RaqHerrera.

Estoy de pie, frente a miles de personas, la orquesta de Nueva York se encuentra a mis espaldas, bajo la mirada por un momento a mi elegante vestido, elegí un tono lila con una larga falda que llega hasta el piso, deja al descubierto gran parte de mi espalda por lo cual llevo mi cabello suelto, para cubrir un poco y no revelar tanta piel. Escucho cómo el director de la orquesta me presenta, utilizando las palabras “una de las mejores flautistas de la actualidad”,  sonrío en agradecimiento y me posicionó en frente de mi atril, al ser la invitada especial de la noche me encuentro un poco separara del resto de los músicos.

Tomo mi preciosa flauta traversa negra, que me ha acompañado ya por varios años, y escucho el suave sonido de un cello abriendo la noche, pronto se le suma un oboe y unos cuántos clarinetes, luego de que tocan una suave introducción se le suman los violines con su hermosa melodía. Llevo la flauta a mi boca, sabiendo que mi turno para iniciar a tocar se acerca, cierro los ojos y me dejo guiar por mi instinto, agregando de improviso unos cuantos arreglos musicales, la música fluye natural y sin complicación alguna. Cuando nos estamos acercando a mi solo, abro los ojos, encontrándome con varios letreros y carteles de apoyo, notando  también una cara de satisfacción en casi la mayoría de los asistentes de esa noche. Bajo la mirada al atril y tomo una respiración profunda, sabiendo que se acercan notas altas. El resto de instrumentos comienzan a tocar de tal manera que pasan a segundo plano, indicándome que es mi momento de brillar. Comienzo con un Sol mientras voy pasando a notas más altas como La y Si.

Como tengo por costumbre, levanto mi vista hacia el público, pero me encuentro algo inesperado. El chico que vi cantar esta mañana en el parque está sentado en la quita fila, es alto, no muy musculoso, pero tampoco tiene un mal cuerpo, piel bronceada y ojos color miel. ¿Lo mejor de todo? Tiene una voz preciosa. De ese tipo de voz que cuando canta tienes que volverlo a escuchar una y otra vez. Una sonrisa se extiende por su rostro al ver que mis ojos se han posado en él más de lo necesario e inmediatamente regreso mi mirada al atril, siento su mirada fija en mí, lo cual es algo tonto ya que miles de personas me están viendo en este momento, fijamente cautivadas por mi música.

Termino mi solo y los violines retoman una melodía más rápida, me uno a ellos tratando de vaciar mi mente y concentrarme en el pentagrama al frente mío. Sin embargo, es inútil, ésta parte de la canción me la sé de memoria y es fácil de tocar, así que termino pensando en cómo sería si ese chico cantara mientras toco mi flauta, levanto la vista sabiendo que me toparé con su mirada, pero no sabía que me encontraría con una mirada tan intensa que puedo jurar que está viendo mi alma, mi interior. Y así pasé el resto de la noche, alternando mi mirada entre el atril y el público, algo que fue algo tedioso, ya que cada vez que miraba al público acababa viendo un par de ojos color miel.

Me preparo con una profunda respiración para hacer la última nota de la noche, una nota alta y muy larga que me tomó semanas de práctica para lograrla. Pero al final la logro, de igual manera que lo hice las últimas dos noches. Las personas se ponen de pie aplaudiendo, hago unas cuantas reverencias cuando veo al chico cantante cerrándome un ojo, hago como si no lo hubiera visto, lo ignoro, es un chico guapo pero con mi posición de mejor flautista internacional actual debo tener mucho cuidado a quien tengo cerca, es increíble lo que la gente hace para llegar a la fama.

El director de la orquesta me llama a su lado y dice unas cuantas palabras en agradecimiento por tocar con ellos. La gente vuelve a aplaudir y luego encienden las luces indicándole a la gente que tiene que salir del lugar ya que la función ha acabado. Intercambio unas cuantas palabras con un par de músicos de la orquesta mientras la gente sale. Una vez que todos se han ido, recojo mi flauta y me voy a mi camerino al costado este del teatro. Con delicadeza desarmo mi flauta y la pongo en su estuche, tomo el resto de mis cosas y me apresuro a irme a mi apartamento que tengo en la ciudad, prometiéndole a mi flauta que la limpiaré apenas llegue a casa. Salgo por la puerta trasera para tener mayor privacidad y me dispongo a detener un taxi cuando alguien se para junto a mi impidiéndomelo y levanta la mano para hacerlo él. Antes de levantar la mirada sé quién es, el mismo chico cantante que estaba mirándome en el teatro como si no hubiera un mañana.

     Pensé que sería lo justo, tú vas a mi presentación en el parque y yo vengo a la tuya. —me habla como si me conociera de toda la vida, aunque de cierto modo, no se siente como si fuera la primera vez que hablamos. Después de unos momentos, sólo me encojo de hombros y me subo al taxi que él detuvo.

     Cantas bien, por eso me detuve en la mañana. —digo como si le debiera una explicación. Lo que es absurdo.

     Oh lo sé, una señorita como tú nunca se detendría a verme sólo por mi físico. —dice con arrogancia, pero en broma al mismo tiempo.

Escuchar eso me saca una sonrisa pero no dejo que la vea ya que me vuelvo hacia el conductor dándole indicaciones de a dónde ir, le dirijo una última mirada vez a ojos color miel y doy un pequeño asentimiento de cabeza, él solo se queda de pie sonriéndome, mostrándome sus perfectos dientes blancos.

Treinta minutos más tarde estoy entrando a mi apartamento, el tránsito en Nueva York es de locos. Dejo mis tacones de un lado y voy a conseguir mi set para limpiar la flauta, pieza por pieza, aplicando un pulidor especial también, una vez lista la coloco en su vitrina de vidrio donde me gusta mantenerla para poder verla siempre. Miro la hora y noto que sólo me tomó veinticinco minutos limpiarla y que aún es temprano, así que decido ir a un bar cercano.

Me despojo del elegante vestido, tomo unos jeans ajustados, una blusa básica gris, mi chaqueta roja de cuero y unas botas negras, antes de salir agarro una bufanda gris, sabiendo que en el otoño se pone algo frío por la noche. Camino unas cuatro cuadras y llego al bar donde me gusta ir cada vez que estoy acá, es un lugar al que, por lo general, solo asisten rockeros, por ende prácticamente nadie me reconoce, o bueno casi nadie, porque para mi suerte ojos color miel está caminando en mi dirección.

     Genial —murmuro sin que él me escuche.

     Vaya vaya, parece que me sigues. ¿Viniste a verme otra vez sólo para que te vaya a ver de nuevo?

     Yo… —él sigue hablando sin importarle lo que le iba a decir.

     No tenías que hacerlo, sólo debías pedirlo y yo iría, aunque tu presencia acá no me incomoda, me gusta más bien.

     Vivo cerca, vengo acá siempre —Contesto educadamente como me enseñaron desde pequeña— Y creía que cantabas otro tipo de música, no rock.

     Supongo que no vienes tan seguido como dices, una noche al mes traen a alguien que cante un género diferente y hoy es mi turno.

     Estaba de gira, aún lo estoy —me corrijo— no sabía de esa noche al mes, bien por ti, supongo.

     Ven, te quiero en la primera fila para verte mientras canto —dice tomando mi mano y llevándome a rastras. Como puedo, me salgo de su agarre lo que hace que se detenga de inmediato.

     ¿Qué sucede? —pregunta confundido.

     No tengo ni la más mínima idea de quién eres, no te conozco, que te haya visto cantar y que hayas ido a mi presentación no nos hace amigos.

     Bien, porque no pienso ser tu amigo —una sonrisa se comienza a extender por su rostro, mientras se acerca más de lo necesario— Yo soy Connor y tú eres Diane, y está es nuestra primera cita, así que ven, pronto tengo que cantar.

Comienza a arrástrame de nuevo, esta vez con un agarre más fuerte del cual no me puedo soltar, éste chico está loco, pero admito que me gusta un poco su atrevimiento y después de todo él va a estar en el escenario y yo entre el público. En las citas por lo general están juntos, hablando, comiendo o haciendo otro tipo de cosas así que no, esto definitivamente no es una cita.

Sigo diciéndome a mí misma eso una y otra vez mientras me dejo arrastrar hasta que llegamos junto al escenario.

     Hoy tocaste precioso, esas notas altas que hiciste… son pocos quienes las pueden hacer.

     Gracias, he practicado por mucho tiempo para llegar donde estoy —digo con una pequeña sonrisa, siempre sucede, es inevitable no sonreír cuando hablo de mi música.

     Te lo mereces, mereces ser la mejor flautista actual y por más bella que te veías con ese vestido lila, te prefiero así, te ves sexy con esos jeans ajustados.

Siento que mis mejillas se comienzan a sonrojar y no se me ocurre ninguna respuesta suficientemente buena, cosa que él inmediatamente nota.

     ¿Sin palabras? Quién diría que la chica que se para al frente de miles de personas a interpretar asombrosas canciones se quedaría sin palabras por un cumplido.

     Es diferente, estar en el escenario con mi flauta… es natural.

     ¿Y que te digan cumplidos no es natural?

     Humm —comienzo a contestar pero alguien me interrumpe, ¡¡salvada por la campana!!

     ¡Connor, al escenario ya! Estamos listos.

     Cinco segundos. —contesta con su vista aún en mí— pequeña, tengo que ir a cantar, no te obligaré a esto si no estás interesada, estaré cantando alrededor de una hora. Si te quedas, te veré al final de la presentación, si te vas, entenderé que no estás interesada. Eres libre de hacer lo que quieras.

Con esas palabras y una sonrisa me dio la espalda y subió al escenario. Connor se puso de pie al frente del micrófono, saludó a la gente para luego comenzar a decir otras cosas que no escuché, por dentro estaba tratando de tomar una decisión, luego de unos momentos por fin había decidido algo, algo de lo cual, probablemente, me arrepentiría...
                                                            

Continuará…

Comentarios

  1. Muy buen comienzo,me gusto mucho,y ahora muero x saber que decidió diane,¿Se quedara,o se ira?...hay que intriga!!porfi sigue tu historia cuéntanos... Felicidades xq te das aires para dejar volar tu imaginación

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    1. hola hola me encanta que te haya gustado, pronto estare publicando el capitulo numero dos haha y muchas gracias!

      Dioniso

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