Reseña: El mar cuando nos habla - Francisco Javier Rodenas



¡Olímpicos! ¿Cómo han estado? Yo, mejor, gracias, tenía un tiempo sin pasar por acá, pero muy pronto me tendrán de nuevo –espero– de momento les cuento que este libro, me tiene con sentimientos encontrados, y cuando lean esto estaré igual. Es una historia que me gustó mucho, creo que el conflicto interno que tengo es por el género, pero consultando, como buena Diosa de la sabiduría, creo que llegué a un punto, y es que no lo considero tanto suspenso, o no principalmente, sino que es más histórico.

Además, les cuento que tenemos una nueva adición a las reseñas y especiales, y es que tendremos en PINTEREST un tablero con cada libro, y en WATTPAD un libro donde estarán todas las frases que utilizamos para los especiales. No siendo más de momento, aquí vamos.

La novela arranca en la ciudad francesa de Narbonne, donde
Mario, uno de los protagonistas, viaja para arrojar al río las cenizas de su esposa. Sin embargo, en el último instante, decide lanzarse él también al agua. Solo la intervención de un enigmático anciano que aparece de repente, evita que ocurra.

Jean, que es el nombre del recién llegado, le confiesa que necesita su ayuda. Siente cerca el final de su vida y, en las últimas semanas, ha cobrado fuerza en su interior la necesidad de resolver un asunto que tiene que ver con un pasado que no recuerda a causa de un accidente. Mario se resiste en un principio a ayudar a aquel desconocido, pero termina accediendo convencido de que ya no le queda nada por lo que seguir respirando.

El punto de partida no invita precisamente al optimismo. Jean solo cuenta con una vieja fotografía y el recurrente recuerdo del mar y de las amapolas.

No obstante, eso no es obstáculo para que emprendan un viaje al pasado con tal de recuperar las piezas de un puzzle lleno de sorpresas, de secretos, de muerte incluso. Pero, al mismo tiempo, es un viaje a la raíz misma de la naturaleza, de la de los dos. La presencia del mar, como también del espíritu de Berta, la esposa de Mario, será continua y fundamental a lo largo de su particular odisea.
Voy a iniciar esta vez por la extensión del libro, es que a pesar de las páginas -que son pocas para mi gusto usual- me parece que sí engloba todo y lo desarrolla, que es lo importante. ¿me faltaron cosas por saber? creo que sí, del matrimonio de ambos personajes.
Tenemos por un lado a Mario, un personaje lleno de dolor y desolación, esa nostalgia que sentimos cuando un ser querido y amado parte, quien al intentar tirar las cenizas de su esposa decide tirarse él también y por el otro tenemos a Jean, al que más adelante conocemos como Miguel, quien luego de un accidente queda sin memoria y para evitar el suicidio del primero, le pide un favor, y toda una aventura empieza.
Pasamos a conocer momentos de la vida de cada uno de ellos, en años pasados en regresiones que hacen bien sea para contar sucesos o que ellos se queden pensando.


Cada momento vivido que nos cuenta, cada lugar nuevo que visitaban, y personas que conocían tenían mucho que dar a la historia y eso me gustó, no sentí personajes de más o momentos que estaban en el limbo.

¿Me gustó? Sí, realmente la historia es buena y a nivel ortográfico, muy pocas cosas encontré que llamaron mi atención.

¿Algo malo? En algunos lugares encontré que era género del libro era suspenso y esperé mucho más, pero recapitulando y centrándolo en otro género, como narrativa, histórica o similares, es muy bueno y detallado.

¿Lo recomiendo? Sí.

Le doy, 4 Olimpos, debido a que quisiera saber qué pasó con Mario y sus últimos acompañantes en la nueva aventura. Les dejo el link del libro por si se animan a leerlo.

Bueno olímpicos, hasta la próxima ocasión, ¡coman papas fritas y chocolates por mí!

-Atenea.

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