lunes, 3 de abril de 2017

Mi experiencia con un terremoto-16A

El 16 de Abril del año anterior (2016) a las 18:56 Ecuador experimentó un terremoto de 7.8 grados, a continuación una chica de 16 años les contará cómo lo vivió.
Una semana antes de este terrible fenómeno que dejó  673 fallecidos, 113 rescatados con vida, 6274 heridos y  28.775 personas albergadas mi vida era bastante tranquila y normal, salvo por el pequeño detalle de que era una chica muy rebelde con mi familia. Justo 3 días antes de aquel fatal suceso discutí con mi abuela, mi tío, mi madre y mi hermana por tonterías, en esos 3 días restantes la pasé encerrada en mi cuarto leyendo, viendo películas, descargando imágenes Tumblr tristes y pensando que mi vida apestaba, pero, aunque suene poco creíble tenía esa sensación que todos conocemos, aquella que hace tu corazón latir rápidamente, tener tus manos sudorosas y tu cuerpo y mente desganados a todo. No hablo del enamoramiento, sino de la ansiedad. Sufrí de ansiedad y presentía que algo malo iba a pasar.
Era sábado, 16 de abril, calculo que eran más o menos las 5:30 cuando estaba viendo la película “Divergente” en la laptop de mi cuñada a quien se la presté mientras ella estaba cuidando a mi pequeña sobrina que en ese entonces tenía 2 meses de nacida. Decidí grabar un trocito del diálogo entre los protagonistas con mi teléfono y enviárselo a mis amigas del grupo de lectura que tenía en WhatsApp y como no tenía wifi no se enviaba el audio así que quería esperar a que la película terminara para poder asomarme en mi ventana y conectarme al wifi público.
Todo pasó tan rápido, en un momento estaba viendo la película y en el otro escuchaba los gritos desesperados de mi madre diciendo mi nombre: “¡Saskia! ¡Baja! ¡Bajen todos!”.
Mi corazón se detuvo al igual que mi cabeza, no habían pensamientos, no habían reacciones, sólo yo en shock escuchando a mi madre gritar.


De pronto algo me hizo despertar para darme cuenta que todo temblaba, mi puerta azotaba al abrirse y cerrarse con brutalidad, las paredes de mi cuarto parecían despegarse las unas de las otras mientras mi cuerpo perdía estabilidad en la cama.
Sin pensarlo empecé a correr para bajar las escaleras de mi casa de dos pisos. Allí me encontré a mi cuñada y mi sobrina en sus brazos y nos obligué a bajar por las empinadas escaleras de madera, a la mitad de esta acción toda mi casa empezó a temblar más duro y con un sonido estridente el mundo se apagó dejando a todos en la oscuridad. La luz se había ido, un transformador se explotó y mi familia y vecinos gritaron de horror.
Yo estaba petrificada, no sabía en qué momento mi casa se caería aplastándonos a todos.
Al final de la escalera logramos ver una luz y nos dirigimos hacia ella. Fui la última en salir, cediéndole el paso a mi cuñada.
Corrimos al lugar más despejado que encontramos, pero nada parecía seguro. De camino hacia allí veía los ojos tristes de mis vecinos, sus rostros afligidos y sus cuerpos desesperados. Carros pasaban por todas partes, padres corrían de un lado al otro llamando a sus hijos y los hijos a sus padres. Y yo solo estaba ahí congelada mirando el desastre a mi alrededor.
Mi madre me llevó a mí y a mi cuñada al coche de mi padre y nos sentamos en los puestos delanteros llorando mientras escuchábamos el llanto de mi sobrina. Nadie decía nada.
Fue un momento de desesperación terrible y lo único que me reconfortó fue abrazar a mi madre y pedirle perdón por todo lo que le había dicho, y lo mismo hice con mi abuela y mi tío en cuanto los vi.
Sentir que pudiste perder a alguien a quien amas o perder tu propia vida, que no valoras lo que tienes hasta que te ves en apuros de perderlo. Pueden imaginar cuán grande era mi arrepentimiento por haber peleado con todos, y a la vez el alivio de verlos con vida.
El cielo estaba tan triste, que comenzó a llorar, pequeñísimas gotas de lluvia golpeaban a mi ciudad mientras en la radio anunciaban un terremoto de 7.8 grados, muchos heridos, desaparecidos y quien sabe cuántos muertos. Edificios derrumbados, familias sin casas dónde vivir.
Toda mi familia estaba reunida en casa de mi abuela, trayendo colchones, mantas y galones de agua y decidimos ir a recorrer un poco la ciudad.
El panorama en el centro era desolador, lágrimas se amontonaron mis ojos al no poder reconocer el lugar donde había vivido toda mi vida. Postes de luz en las calles, edificios aplastando coches, no quería imaginar si habían personas dentro de ellos, pues lo más seguro era que si.



Regresamos a casa de mi abuela a la 1am para contar el grado de destrucción que habíamos visto en la ciudad.
5am y no podía conciliar el sueño, prendí mi teléfono y dejé de lado el orgullo y llamé a alguien importante para mí, alguien con quien había dejado de hablar desde hace años,  y puedo decir que escuchar su voz trajo una descarga de alivio y felicidad temporal a mi cuerpo. Digo temporal porque no podía estar feliz sabiendo lo que había pasado.
Toda esa semana fue un sufrimiento, todas las noches lloraba viendo las noticias y escuchando cómo en algunos lugares aún habían cuerpos bajo los escombros, pero en medio de todo esa desolación también sentí gratitud al ver la ayuda de los otros países y de las ciudades menos perjudicadas.
Cada caso en que un rescatista salvaba a un superviviente traía lágrimas de felicidad a mis ojos.
Y siempre estaba mi persistente oración a Dios para que mi país pudiera atravesar esta situación y levantarnos como el ave fénix.
Hoy por hoy, la mayoría de las calles de mi ciudad están abiertas, claro, hay muchos terrenos vacíos, negocios sin ocupar y la terrible sensación de perder a alguien que sufrieron muchas familias. Pero en lo personal aprendí que no debemos molestarnos con las personas, menos con nuestra familia, porque no sabemos en qué día Dios decida que ya no debemos estar aquí.

Y digo, Dios fue mi sustento y fortaleza en toda esa situación.
Acá abajo les dejaré recomendaciones de cómo actuar durante  estos fenómenos:

Conserve la calma, domine sus nervios y temores. Pensar con claridad es lo más importante en ese momento.
Evaluar su situación. Si está dentro de un edificio, permanezca ahí, no salga, no corra y protéjase.
Protéjase en un lugar seguro, no corra hacia la salida.
Agáchese en posición fetal y protéjase al lado de un mueble fuerte, sujetándose a este hasta que cese el movimiento.
Avisar a las personas a su alrededor que se protejan.
Evitar acercarse a paredes, ventanas, anaqueles, escaleras y al centro de salones grandes.
Si esta fuera, manténgase alejado de postes eléctricos, ventanas, edificios u objetos que puedan caer.
Si está en su carro estaciónelo lo más pronto posible en un lugar seguro y cúbrase.
DESPUÉS DE UN TERREMOTO
Generalmente un sismo de gran magnitud es acompañado por una serie de temblores secundarios. Estos temblores secundarios serán de menor magnitud pero pueden causar daños adicionales por lo tanto, después de un temblor grande lo que Usted debería hacer es:
Reúnase con su familia o en el trabajo en el lugar acordado y cuente por si falta alguien.
Verifique si hay heridos y adminístrele primeros auxilios.
No encienda fuego.
Chequee su cilindro de gas que no esté abierto.
Solo utilice el teléfono en caso de emergencia.
Camine con zapatos cerrados.
Inspeccione los daños a su alrededor.
Manténgase informado mediante la radio o autoridades pertinentes.

Colabore con las autoridades en la localización de víctimas.

-Atenea 

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