Reseña: Margaritas para Lucía - Lorena Doncel

Buenas noches, Olímpicos. El libro de ésta ocasión se titula "Margaritas para Lucía" y pertenece a la autora Lorena Doncel.
Lucía está en el mejor momento de su vida, diseñadora de interiores y con
 un amplio abanico de “machotes” a su espalda, lo último que desea, es reencontrarse con su pasado... Pero claro, sólo falta que lo desees para que suceda lo contrario. Y como el propio dicho dice: ¿No quieres sopa? ¡Toma dos tazas! O tres...
Y aparece un hombre... El hombre que cambió su vida por completo y que, a 
base de decepciones, la convirtió de niña a mujer, pero del que nunca obtuvo sus ansiadas margaritas. Y mientras lucha consigo misma para no volver a caer en sus redes, a su vida llegará en el momento menos indicado, algo contra lo que no podrá lidiar. Alguien que hará que ese cuento mágico que le contaban de pequeña, tome forma; aunque no pueda alcanzar su final feliz...
Risas, pasión, amores “no convencionales”, amistades férreas y un cóctel de emociones que harán que no podáis dejar de leer.
Déjate envolver por la pasión y la locura de Lucía ...
¿Hola? ¿Dónde están mis margaritas?

La historia inicia con nuestra protagonista, Lucía, contando a su mejor amiga Beca, su accidental reencuentro con su ex y primer amor, Rubén. Seguidamente, nos enteramos por parte de ambas, de las humillaciones y maltratos que Lucía tuvo que soportar a manos de éste chico, hace cinco años atrás...

Sinceramente, uno pensaría que la protagonista lo sabría mejor y saldría corriendo en dirección opuesta, pero sucede todo lo contrario, ambos se toman un café, entre una charla bastante cordial, como si fueran viejos y buenos amigos.

No ahondaré en detalles sobre los "malos tratos" antes mencionados (eufemismo), pero desde allí, ya noté que la protagonista no era una de esas que suelo admirar por su fuerza y personalidad. Realmente no puedo concebir, que después de todo lo que vivió a manos de Rubén, pueda sentarse con él tranquilamente a charlar y lo que es aún peor, que todavía lo desee. Aunque afortunadamente, el reencuentro no da paso a la continuación de esa relación tóxica y más adelante, Rubén sólo queda como amigo.

Trama:
 Como dice la descripción del libro, Lucía se dedica al diseño de interiores y es muy buena en su trabajo. Es una chica guapa, inteligente (al menos se la describe así, jaja), bastante fresa y más que un tanto indecisa. A medida que el libro se desarrolla, sentí que ella no sabía lo que quería. Por supuesto que tenía que haber un chico en medio (duh xd). Ahí es donde entra Cristian en acción, un hombre que conoce de su gimnasio, muy atractivo, el cual nunca le prestó atención (¿les suena de algún lado?), hasta que se lo cruza en un club de baile y con el cual posteriormente inicia una relación. Él es amable, tierno, trabajador, todo lo que me gusta en un chico... peeeeero, sí, la autora tenía que arruinarlo, cosa que me fastidió mucho.

A ver, cómo les explico... Hay historias, en las que la protagonista "cambia de chico" y es como "wow". Él es aún más perfecto e increíble que el anterior. Aunque la autora eche por tierra la antigua relación, una está tan embobada con el nuevo interés amoroso, que no le importa si la autora lo mata, lo hace un cabrón total o ambas cosas, sin orden de prioridad, pero en éste caso, odié completamente al nuevo chico (Robert).

Sentí que, en medio de la historia, la autora simplemente decidió dar un giro argumental y cambiar de relación a Lucía y no le quedó más opción que hacer de Cristian un asno total. Un Rubén dos, como llega a pensar la protagonista en cierta ocasión.

¿Por qué mi animadversión hacía Robert? Por el simple hecho de que es el típico protagonista creído de sí mismo, que piensa que la protagonista tiene que abrirse de piernas porque él así lo desea. Al inicio fue un bruto, maleducado, ugh...

No puedo decir que odié completamente a la protagonista, porque no era una mala persona, sólo una buena persona tomando decisiones cuestionables y equivocándose, como todos hacemos, pero sí existieron momentos en los que tenía ganas de zarandearla y sacudirle de encima lo fresa. Ejemplos a continuación:

“—Me estás diciendo ¿que no sabes cuánto vale el coche que llevas?
—¿Por qué me lo dices? que conversación más tonta…
—Vale cuarenta y siete mil euros…
—Joder —exclamó Albert.—Yo fui al concesionario y elegí el que más me gustaba, ¡tampoco pregunté! ¡Que me detengan!” 
“—Venga cojamos el metro.
—¿El metro? —sonó mi voz de pito <<metro igual a horror>>—. ¡No no no!, tengo el coche ahí —caminé hacia él con cara de perrito tristón, mientras los tres me miraban extrañados. Cogí mis llaves y se las tiré a Cristian—. Vamos chicos todos al coche—dije alzando mi puño en señal de victoria —, en el metro ni muerta me subo.”

En fin, pensé que todo el tema del maltrato tendría una razón de ser, una psicología que sería revelada en la historia, pero no, en medio de todo, hay un montón de drama, que muchas veces sentí fuera de lugar e innecesario, pero Lucía sí consigue sus anheladas margaritas, que serían algo así como el equivalente del "y vivieron felices para siempre" de cualquier otra historia.

El libro tiene momentos de humor, momentos tiernos, otros en los que quieres abofetear a los personajes y… otros en los que quieres volver a abofetearlos, ¿pensaron que iba a decir otra cosa? XD


Teniendo todo en cuenta, he decidido que ésta historia se merece dos Olimpos, porque no llegó a convencerme lo que se estaba contando, ni la manera en que se contaba, y el único personaje que me gustó, lo destrozaron. Lo siento si les llamó la atención, pero adelante, creen su propia opinión. aquí les dejo el link de Amazon, donde podrán adquirir el libro.

Nos leemos en la siguiente reseña.

~Hermes

Comentarios

  1. Hola gracias por tu reseña, lastima de historia pintaba bien en la sinopsis. Saludos.

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  2. Hola!
    La portada es muy bonita y la sinopsis tenia buena pinta, pero por lo que cuentas no me lo llevo.
    Gracias por la reseña.
    Besitos :)

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